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Grecia, donde todo comenzó

Tierra de leyendas, donde se mezclan mito y realidad, tanto la Grecia continental como las bellísimas islas que se expanden por el Mar Egeo y el Mediterráneo, son uno de los destinos europeos más elegidos por los viajeros. Dueña de casi una veintena de patrimonios de la Humanidad de la Unesco, Atenas, su capital, como  otras ciudades continentales y las casi 1.500 islas (la mayoría deshabitada) tienen vestigios que nos transportan a un mundo lejano y cercano a la vez, inmerso en la magia de las tradiciones y las viejas costumbres.

Cuna de la civilización occidental, en estas tierras se forjó desde el teatro hasta los juegos olímpicos, pasando por la democracia y las matemáticas. Además, por su ubicación, es dueña de una cocina única y exquisita. Platos como la ensalada griega (tomate, pepino, pimiento, cebolla roja, sal, pimienta negra, orégano y aceite de oliva) o el popular musaca, (carne de cordero picada, berenjena en rebanadas y tomate, junto a la salsa blanca) son sólo dos opciones que tientan a cualquier visitante.

Un buen inicio para recorrer a este país es Atenas, un museo al aire libre. Aunque la capital griega es conocida por su rico patrimonio, que abarca más de 3.400 años, también mejoró en los íltimos años para convertirse en una metrópolis más moderna culturalmente. En barrios como Pláka y Psyrrí, los visitantes son recibidos por una animada vida callejera, cafeterías y recónditos patios llenos de locales y turistas. Pero la foto que todo el mundo quiere tener es en la Acrópolis, un conjunto arqueológico de dos milenios de vida. Traducido literalmente del griego, la Acrópolis era la "ciudad alta", un lugar característico de la mayoría de las ciudades griegas que poseía la función defensiva, además de funcionar como sede de los principales lugares de culto.

El recorrido se inicia en el Olimpeion o templo de Zeus Olímpico, uno de los más grandes de la antigüedad y situado muy cerca del Arco de Adriano, que forma la entrada simbólica al recinto. Este espacio fortificado, alberga el antiguo teatro de Dionisos, donde se realizaron muchas de las obras de Sófocles, Eurípides, Esquilo y Aristófanes. También, las ruinas de la Asklepieion, la Stoa de Eumenes y el Odeón de Herodes Atticus -construido en el 161 d.C. y convertido en la actualidad en el lugar de celebración de los espectáculos del Festival de Atenas-.