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La Plata: mitos, secretos y naturaleza

Túneles secretos, edificios con una arquitectura admirable, monstruos, fantasmas, monumentos inconclusos, mucha naturaleza y paseos para los más pequeños. Así es La Plata, conocida mundialmente como “la ciudad de las diagonales”, un sitio repleto de secretos, misterios y mitos, digno de visitar todo el año. Con una agenda de espectáculos siempre atractiva, la capital de la provincia de Buenos Aires es un lugar que mezcla la historia con una juventud que le da vida en sus calles, gracias a contar con una vida universitaria activa con estudiantes que vienen de todas partes del país. Es además, una ciudad cosmopolita que recibe visitantes de todo el mundo.

Fundada en 1882 a partir de un proyecto del gobernador Dardo Rocha, creció rápidamente con edificios, amplias calles, grandes parques, y sus famosas diagonales. Su trazado que dio vuelta al planeta, tuvo un capítulo recordado hace casi dos décadas, cuando se puso en duda que sea del famoso ingeniero Pedro Benoit. Hacia el año 2000 se confirmó oficialmente que la obra era anterior, que la había empezado el agrimensor Carlos Glade y que Benoit la terminó. Pero el plano que viajó a lucirse en la Exposición Universal de París de 1889 –la misma que tuvo como estrella a la flamante Torre Eiffel– llevó solamente la firma del ingeniero. Un olvido que la historia redimió. 

Fue el poeta José Hernández, autor del Martín Fierro y muy cercano a Rocha, propuso el nombre de La Plata, que le ganó la pulseada a Rivadavia, por el presidente, Mariano Moreno y Nueva Buenos Aires. Para la fundación se había elegido el 23 de octubre de 1882, día del cumpleaños de la esposa de Dardo Rocha. Cuando concurrieron las autoridades al lugar donde se pondría la piedra fundamental (actualmente la esquina de 11 y 42), se dieron cuenta que la ciudad se iba a levantarse en medio de un bañado. Y por eso cambiaron el lugar adonde está ahora la Plaza Moreno, en la actual avenida 13 entre 50 y 54, y tuvieron que postergar la fecha al 19 de noviembre, día del cumpleaños del hijo de Rocha.

Justamente esta céntrica plaza, flanqueada por la catedral y el palacio municipal, es el lugar ideal para comenzar el recorrido. Uno de los mitos que más despierta interés entre los viajeros es el que se generó en torno a las esculturas de la “cuatro estaciones”, del el escultor francés Mathurin Moreau y colocadas en la plaza en 1912. Se dice que fueron colocados por los masones para agraviar a la Iglesia, y que por ese motivo parecen estar haciéndole "cuernitos" a la Catedral. De hecho, el sello masón está a cada paso en la ciudad y los números son contundentes: catorce presidentes argentinos fueron masones, pero Rocha que la fundó, Benoit que la pensó en parte y Hernández que la bautizó, también lo eran. Por eso al caminar por el centro histórico, uno puede ir descubriendo, con la ayuda de guías es mejor, los símbolos visibles a simple vista que se encargaron de regar por todas partes, como la escuadra, el compás, el nivel y la plomada (masón viene del francés maçon, albañil).


Frente a Plaza Moreno está la Catedral: impactante. Con 7 mil metros cuadrados bajo techo, es la iglesia de estilo neogótico más grandes de América. Construida íntegramente en ladrillos, figura inscripta desde 1996 en los mármoles del piso de la Basílica de San Pedro, Roma, por ser una de las más grandes del mundo. Su piedra fundacional se colocó en 1884, aunque se habilitó en 1932. Hoy el edificio mide 120 metros de largo por 76 de frente, y tiene capacidad para albergar a 14 mil personas. Cuenta con 89 ventanales, 37 son vitrales franceses y alemanes, y representan al Antiguo y al Nuevo Testamento. Los confesionarios, en tanto, están realizados en roble de Eslavonia; y en la cripta, se encuentra el sepulcro de Dardo Rocha, y de su esposa Paula Arana. Vale la pena recorrer su museo y sobre todo subir por el ascensor hasta los 63 metros que permite la Torre Jesús para tener una vista increíble de la ciudad.

Desde la puerta de la Catedral, subiendo por calle 51 hasta 19 (recuerden que La Plata se maneja con números, lo que permite orientarse con mayor facilidad) se llega a Plaza Islas malvinas, con una rica historia vinculada a la memoria por conocer. Allí funcionó el Regimiento Nº 7 hasta 1982, y sobre sus pisos se tejieron todo tipo de mitos. Uno de ellos tenía que ver con una red de túneles que unían esta plaza con otros puntos de la ciudad, como el edificio donde funciona la Gobernación. Hasta se pensó que como calle 52 no está en el trazado urbano (de 51 se pasa a 53), si existía pero está bajo tierra. Recién en 2010 se logró dar con un túnel de 46 metros bajo Plaza Malvinas que conectaba el casino de oficiales y plaza de armas del viejo regimiento. Del resto de túneles, ni noticias por ahora.